martes, 21 de junio de 2011

¿AMOR PROPIO O ARROGANCIA?

A veces confundimos amor propio con arrogancia. Le gritamos al mundo: “no me creo mucho, lo valgo”, pero esa afirmación posee cierta carga emocional fuerte y negativa. Es la voz del ego que grita, que escupe su valor.

Una persona que se ama, lo sabe, y ni siquiera lo tiene que decir al mundo, simplemente se nota. ¿Cómo? Mediante su presencia amorosa. Una persona que se ama a sí misma proyecta una atmósfera de amor y paz. Cuando te acerca a una persona así de inmediato experimentas un estado de paz profundo.

En cambio, cuando te acercas a una persona que se abandona a sí misma experimentas un malestar emocional muy profundo, es decir, te acercas a su “cuerpo del dolor” y éste despierta el tuyo.

 Así que cuando quieras comenzar a amarte profunda e incondicionalmente a ti misma. Simplemente hazlo, no lo digas. Decir las cosas es una forma de dejar de hacerlas. Como dicen los budistas: “no intentes ser el Buda, selo”.

En nuestro contexto podría ser: no intentes ser una buena persona: sé una y punto.

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